El auto que va en dirección equivocada


Dos jóvenes fueron compañeros de habitación en sus días de estudio. Eventualmente crecieron y sus caminos se separaron: uno se quedó en la Casa de Estudio y creció en la Torá hasta ser designado Rabino, el otro eligió una dirección diferente: llegó a ser un médico famoso y ganó una gran fortuna.

 

Un día el Rabí y el médico se encontraron en una lejana ciudad, cuando estaban en camino a sus coches y se reconocieron inmediatamente. Comenzaron a conversar acerca de sus situaciones respectivas.

El médico le preguntó al Rabino cuánto ganaba por sus múltiples servicios y el Rabino respondió francamente. El doctor hizo un rápido cálculo y observó: 'Si comparamos nuestros salarios, tú ganas tanto por semana y yo gano tantas veces más'.

El Rabino respondió: 'Permíteme relatarte un incidente que aconteció hace un momento, cuando terminé el arbitraje y recogí mis honorarios. Busqué un auto para emprender el regreso y se me ofreció el conductor de este auto que no es para nada lujoso.

Entretanto, otro agente, me señaló un auto mucho más elegante que había llegado. Ese auto tenía asientos mucho más cómodos y bien tapizados. Se ofreció a cobrarme menos por el viaje, ya que había llegado a la ciudad a dejar a un pasajero y no quería hacer el viaje de regreso vacío.

Inmediatamente intenté conseguir el nuevo coche. Sin embargo, después de varias preguntas, comprendí que viajaba en una dirección diferente. Yo tengo que ir en dirección este y él iba en dirección oeste. Menos mal que no me dejé convencer por quien me intentó tentar con la apariencia del coche. Si yo no hubiese investigado el asunto, me hubiera visto en necesidad de regresar toda la distancia recorrida y recién entonces comenzar el viaje a casa.

Así sucede con nosotros. Este mundo es un enorme bazar que ofrece muchos tipos de mercaderías. Una persona es enviada a adquirir conocimientos y a conectarse con Dios, porque esa es la mejor mercadería. Una vez que ha terminado de hacer sus ‘compras’ su alma regresa a Dios para reencontrarse en la luz Divina.

Es cierto que a duras penas me mantengo. Es como viajar en un auto destartalado y poco elegante. Y sin embargo este vehículo me llevará adonde quiero ir. Cuando llegue al otro mundo, mis buenas acciones me precederán para preparar mi camino de modo que me reciban con honores, como está escrito: ‘Y tu rectitud te precederá y el honor de El Eterno te recogerá’.

Tú, por otra parte, te escapas del conocimiento y la rectitud porque quieres disfrutar de los placeres que este mundo tiene para ofrecer. Es cierto que entretanto disfrutas. Es como si estuvieras viajando en un coche elegante con el mejor tapizado y a bajo precio. Pero debes saber que te está llevando en dirección equivocada. Y cada día que pasa, te alejas más y más de tu verdadero destino. Y finalmente, cuando devuelvas tu alma a su Creador, tendrás que rehacer el camino recorrido y serás enviado nuevamente aquí abajo, para reparar el daño que has cometido'.

 

Reflexión: Todos tenemos un mismo origen, pero no todos eligen el camino recto para su vida, recordemos que por Ley de Karma, todo aquello que hagamos, bueno o malo, es lo que cosecharemos en esta vida y más allá de ella. Preparemos nuestra alma para continuar evolucionando hacia la conexión con Dios, porque el tiempo de actuar es ahora, después, no será posible enmendar nuestros actos.

 

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